Esplendor y ocaso: la fundición que no pudo mudarse y terminó clausurada – PuntoBiz

El cierre de una empresa siempre suele dejar una huella importante, más aún si se trata de una comunidad relativamente pequeña. Así pasó con Imfa SRL, fundición que por décadas funcionó en Armstrong y que terminó bajando persianas por decisión judicial luego de no poder afrontar la inversión que significaba una mudanza del área urbana a la zona fabril.

“Es el caso típico de la industria que cuando hace décadas se emplazó no tenía un solo vecinos, pero que terminó rodeada de un área residencial”, indica Guillermo Paoloni, director de Industria, Comercio y Ruralidad de la Municipalidad de Armstrong, para referirse al fenómeno que se terminó cobrando la continuidad de la empresa, que como novedad hace poco entró en concurso preventivo de acreedores.

El derrotero de Imfa en rigor de verdad comenzó hace ya una década, cuando una vecina contigua a la manzana que ocupa el estancamiento recurrió a la justicia para denunciar las emanaciones que realizaba la empresa densidad a la fundición de acero, nodular y gris. “Empezó un pleito judicial que al cabo del tiempo terminó ganando al vecino. El fuero civil de Cañada de Gómez terminó dictaminando que la fábrica debía mudarse a un loteo industrial. Me consta que hubo un intento pero lo cierto es que la firma nunca pudo afrontar los gastos necesarios para la relocalización”, mencionó Paoloni, en contacto con Punto biz.

Imfa

La planta de Imfa ocupa una manzana y quedó en medio de un barrio.

Ante la postergación de los plazos inicialmente establecidos, lo que sobrevino es la clausura de la planta, con la consecuente cesantía para 30 trabajadores. Se trataba del número de empleados que continuaba ligado a la empresa el año pasado, respecto de la cifra original que era muy superior.

Fundada por la familia Bosso, la nueva generación al frente de la firma no logró encauzar las operaciones para intentar cristalizar una mudanza. “Fue un mix de elementos los que terminaron coadyuvando para el cierre. Por un lado la falta de recursos para garantizar el traslado, pero también el atraso tecnológico de la fundición. Completó el asunto la fuerte demanda de personal especializado que hay en Armstrong, hecho que derivó en que muchos de los trabajadores cesanteados lograron conseguir un nuevo empleo de forma casi inmediata”, analizó el funcionario.

Imfa Imfa

Esplendor y ocaso: la fundición que no pudo mudarse y terminó clausurada.

El cierre de Imfa no ocurrió sin conflictos. La Unión Obrera Metalúrgica (UOM), encabezó una enérgica acción cuando sobrevino el ocaso en defensa del 100% de los montos de indemnización para los últimos 22 empleados ligados a la firma. Nunca pudieron cobrar el monto total. Se firmó un convenio con la patronal en el que los trabajadores recibieron poco más del 80% de la compensación por despido a través de un régimen de cuotas.

Lo cierto es que para afrontar el pago de las últimas deudas la jueza María Laura Aguaya, al frente de la Sala 2 del Juzgado de Primera Instancia en lo Civil, Comercial y Laboral de Cañada de Gómez, habilitó el concurso preventivo de acreedores solicitado por Imfa. Mientras tanto el edificio de la vieja planta quedó paralizado y los vecinos conscientes de que en el lugar ya no funcionará industria alguna.