El show de Rafa Nadal y Gabriela Sabatini en una noche especial en el Parque Roca, con puntos de Gran Willy y “una inyección de energía positiva” – LA NACION

Rafael Nadal tenía, apenas, 18 años y era 48° del ranking mundial cuando visitó la Argentina por primera vez. Sólo había ganado un título, en Sopot (en agosto de 2004). Y si bien su aventura en el ATP de Buenos Aires finalizó en los cuartos de final (cayó con Gastón Gaudio, que era número 8 del circuito), mostró evidentes pinceladas de su fiereza. Su actuación hizo entender que se trataba de una raqueta distinta, pero probablemente ni el más optimista de la numerosa familia Nadal sospechaba lo que llegaría. Tras su paso por el certamen porteño logró los títulos en Costa do Sauipe, Acapulco, Montecarlo, Barcelona, Roma y Roland Garros (el primero de los 14 que ostenta).

Rafael Nadal y Casper Ruud, protagonistas de una exhibición en el Parque Roca de la Ciudad de Buenos AiresMauro Alfieri – LA NACION

Casi 18 temporadas más tarde de aquella presentación, Rafa volvió a pisar la Argentina (por quinta vez en su vida), con el récord de títulos individuales de Grand Slam (22), 92 trofeos en total, medallas olímpicas, cinco Ensaladeras de la Copa Davis, más de US$ 132.000.000 en premios oficiales por torneos jugados…, pero, sobre todo, siendo una leyenda que traspasó su deporte y que dejará un exquisito recuerdo y un fuerte legado cuando ya no actúe en el profesionalismo.

El Parque Roca, simbólico estadio de Villa Soldati modernizado y con techo retráctil desde los Juegos Olímpicos de la Juventud 2018, en el que se jugaron doce series de Copa Davis entre 2006 y 2013, fue el escenario del reencuentro del Matador con el público argentino (y de otros países limítrofes). Su última vez en el país había sido en 2016, siendo el 5° del ranking: perdió en las semifinales del ATP porteño ante el austriaco Dominic Thiem (finalmente, el campeón). Después de una notable primera mitad de temporada que le permitió encumbrarse como el máximo ganador de majors (ganó Australia y Roland Garros), el mallorquín de 36 años jugó la primera de las seis exhibiciones que lo llevarán por la región (Chile, Brasil, Colombia, Ecuador y México). Su rival fue el noruego Casper Ruud, N° 3 del tour y “víctima” de Nadal en la última final del Abierto francés (por eso la organización promocionó el match como “La Revancha”). El resultado, 7-6 (10-8) y 6-2 para el español, fue lo de menos, claro.

Una exquisita volea ganada por Nadal

Rafa pisó el court de cemento unos 20 minutos después de lo anunciado, cuando todavía había gente afuera del estadio (hubo tediosas demoras en el estacionamiento y en los ingresos a las tribunas). De negro y amarillo fluorescente, Nadal; de remera roja y short azul, Ruud. “¡Gracias por volver, Rafaaa…!”, le gritaron al español desde las tribunas y le despertó una sonrisa. Hubo otros momentos de complicidad entre el exnúmero 1 (y actual 2°) y el público, como cuando en el primer set una persona le sugirió a qué dirección debía sacar: el zurdo le hizo caso, anotó un ace y le devolvió un guiño.

Rafael Nadal
Rafael NadalMauro Alfieri – LA NACION

A diferencia de lo que pasó en noviembre de 2019 en el Parque Roca, con la exhibición del suizo Roger Federer y el alemán Alexander Zverev frente a quince mil espectadores, ahora el estadio no se completó. Probablemente la atención mundialista por Qatar 2022 y el elevado precio de las entradas (en algunos sectores, el habitual para una exhibición internacional, pero costosas al cambio para la economía argentina), fueron algunas razones. El público (entre ellos, David Nalbandian) disfrutó de los latigazos y del rugido del mejor tenista sobre canchas lentas de la historia (474 triunfos y 45 derrotas; 91,3% de efectividad).

David Nalbandian, uno de los presentes en el Parque Roca para ver a Nadal y Ruud
David Nalbandian, uno de los presentes en el Parque Roca para ver a Nadal y RuudMauro Alfieri – LA NACION

“Estoy feliz de haber podido compartir estos momentos con el público argentino, que es muy apasionado y entendido en el deporte. Siempre me han tratado de la mejor manera posible y me llevo una inyección de energía positiva”, había expresado Nadal antes del partido. Durante el segundo set, Ruud (ganador, este año, de Buenos Aires, Ginebra y Gstaad; también finalista del US Open y del ATP Finals) le cumplió el sueño de pelotear con Nadal a un chico, al menos unos segundos: antes de un saque le dio su raqueta a un alcanzapelotas y este se dio el gusto de jugarle un punto a Rafa.

El evento, en el sur de la Ciudad de Buenos Aires, tuvo un condimento emotivo extra para el público argentino, ya que pudo ver en acción a Gabriela Sabatini, de 52 años y retirada en 1996. Luego del singles entre Nadal y Ruud, una de las deportistas más destacadas de la historia de nuestro país participó de un doble mixto, en pareja con Rafa, ante el nórdico y la tigrense Gisela Dulko, retirada en 2012 y número 1 del mundo en dobles en 2010.

Sabatini y Dulko jugaron un set de dobles mixto con Nadal y Ruud
Sabatini y Dulko jugaron un set de dobles mixto con Nadal y RuudMauro Alfieri – LA NACION

Sabatini no jugaba una exhibición en nuestro país desde 2009, cuando lo hizo frente a Martina Navratilova, en el Buenos Aires Lawn Tennis Club. Gaby y Dulko, que entraron luciendo la camiseta de la selección argentina de fútbol (se las obsequiaron a los jugadores), despertaron una efervescencia muy singular; finalistas en el último Trofeo de Leyendas de Roland Garros (en junio), sonrieron y disfrutaron constantemente. Jugaron un set y lo ganaron Sabatini y Nadal por 6-4. Fue un simpático cierre para una noche especial.

Puntazo con Gran Willy de Sabatini

“Es una sensación única jugar aquí. Quizás no estuve las veces que hubiera querido. Pero siempre va a estar en mi corazón que después de 2005, cuando jugué por primera vez, mi carrera empezó a ir para arriba. Tener la oportunidad de jugar con Casper, que es un gran jugador, el número 3 del mundo, un buen amigo y excelente persona…, y jugar también con Gisela y con Gaby, dos referentes del tenis argentino y latino de los últimos 20 años, fue un placer. Son una de las mejores aficiones, sino la mejor del mundo, y muy entendida en el deporte”, se despidió Nadal, en el estadio, y el público le regaló una ovación.

LA NACION

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